Cuando comenzó
Las habas, las lentejas y las arvejas se encontraban entre las primeras plantas que fueron domesticadas durante la revolución neolítica hace aproximadamente 10.000 años.
La arqueología indica que esto sucedió en el Creciente Fértil (en la parte alta de los valles de los ríos Tigris y Éufrates) y contribuyó a que el hombre pudiera asentarse en lugar de vivir en comunidades nómades.
Aproximadamente al mismo tiempo, se domesticaban los porotos comunes del tipo riñón en la antigua Mesoamérica y los Andes.



Desde entonces, las emigraciones, la exploración, la esclavitud y el comercio han promovido la propagación de todas estas variedades de plantas a cada rincón templado del mundo.
Denominadas de manera colectiva ‘legumbres’, las leguminosas continúan siendo el alimento y el cultivo forrajero más confiable para el hombre.
No solamente nos proporcionan proteínas (hasta el 24% del peso seco), carbohidratos complejos (cuando se ingieren junto con cereales) y fibra alimentaria sino que también fijan el nitrógeno en la tierra.
Maviga se constituyó en Londres en 1994 y desde entonces se ha convertido en un agente significativo en el comercio internacional de leguminosas y otros cultivos especiales.
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